jueves, 7 de enero de 2016

Día cero.

"Nunca nada se repite como la primera vez", es algo que escribió Rodolfo sin conocer mi historia.  Los escenarios fueron mutando a través de los años, pero la misma mirada perdura. La primera vez que la vi fue en un sueño que se tornó pesadilla, pesadilla que se tornó en armonía, armonía que se hizo sueño y volver eternamente al mismo ciclo.
La realidad pesaba y todo existía entre las sombras, logré escapar de la cárcel de huesos y piel tan sólo para descubrir que el vuelo se hacía pesado y la oscuridad me dominaba; un personaje alado custodiaba mi humanidad para nada bendita; el dolor corrompe pero también te protege. Me arrastré por el piso mientras todo este plano se inundaba de una nube negra y tóxica que hacía diez veces más difícil cualquier movimiento que te puedas imaginar, que hacía cien veces más lento el pensamiento. Logré salir y literalmente apareciste en el fondo  de un túnel que conducía a la luz. En este primer encuentro te abracé, como se abraza un bebé, a tus piernas y sentí alivio. No te pude mirar la cara la primera vez que te vi, pero vi tu aura que se me repite entre rostros y cuerpos, entre miradas que perturban y sonrisas que despiertan lo más animal.
Ya nos vamos a encontrar."


No hay comentarios:

Publicar un comentario