Te juro que a pesar del drama casi obligatorio, yo estoy tranquilo. Lo único que me mata es pensar que nunca llegaste a saber quién soy.
jueves, 24 de diciembre de 2015
Una noche antes de navidad... que te vaya bien!
Nos llamamos a silencio, pero algo adentró explotó. Eso de mirarse en un espejo suele ser amenazador, sobre todo si guardas todos tu anhelos bajo piel. El cielo está estrellado, pero a vos te importa un carajo porque la estrella más cercana está a un millón de años luz. Te paraliza la idea de la soledad y no te das cuenta que la estás viviendo... y mal no la estás pasando. Siempre esa extravagante y psicótica tendencia a imaginar de más. La imaginación es ese don que también es nuestro látigo. Transcribimos señales del inconsciente colectivo, pero no podemos aterrizar nuestro inconsciente personal. Siempre fuiste mi color favorito, el inmediato alivio a esa extraña enfermedad donde despertás y nada te logra mover de la cama, pero a la noche las horas caen pesadas y sin sentido. Me acostumbré a dar todo y recibir silencios, hasta que un nuevo paraíso me atrapó. Verde, como el anterior, pero esta vez brillando como la primera vez.
Te juro que a pesar del drama casi obligatorio, yo estoy tranquilo. Lo único que me mata es pensar que nunca llegaste a saber quién soy.
Te juro que a pesar del drama casi obligatorio, yo estoy tranquilo. Lo único que me mata es pensar que nunca llegaste a saber quién soy.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario